La Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO) están llevando a cabo registros exhaustivos en la residencia y la oficina del jefe de la Oficina Presidencial, Andriy Yermak, considerado una de las figuras más influyentes de la política ucraniana y el colaborador más cercano del presidente Volodymyr Zelensky. Las autoridades han confirmado oficialmente la intervención, afirmando que se está llevando a cabo en el marco de una investigación aprobada.

La primera información sobre la intervención fue proporcionada por los diputados y los medios de comunicación ucranianos, y posteriormente el propio Yermak se pronunció al respecto en Telegram. Según sus palabras, su equipo legal está presente y los investigadores tienen pleno acceso a su domicilio. Ni las autoridades ni él mismo han revelado el lugar donde se encontraba Yermak en el momento de la intervención.

Las inspecciones se producen a raíz de un amplio escándalo de corrupción en el sector energético, que la NABU denomina operación con el nombre en clave Midas. Según los investigadores, se trataba de un caso de blanqueo de dinero por valor de al menos 100 millones de dólares, dirigido por el empresario Tymur Mindyč, vinculado desde hace tiempo a Zelensky. Su domicilio y los de otros responsables, entre ellos el ministro de Justicia Herman Haluščenko y la empresa Enerhoatom, ya habían sido registrados anteriormente. Mindyč abandonó Ucrania poco antes de la redada y se encuentra en Israel.

En relación con el escándalo energético, ya han sido acusados altos cargos del Estado, entre ellos el exviceprimer ministro Oleksiy Chernyshov. También han presentado su dimisión la ministra de Energía, Svitlana Hrynchuk, y el ministro de Justicia, Halushchenko, que anteriormente ocupaba el cargo de ministro de Energía. Los medios de comunicación especulaban anteriormente sobre si el escándalo afectaría también a Yermak, que hasta ahora no figuraba entre los sospechosos.

Al mismo tiempo, surgieron especulaciones de que la intervención actual podría tener una dimensión política más amplia. Según fuentes citadas por el sitio web ucraniano Strana, los registros podrían ser una señal de Estados Unidos para que Kiev modifique su postura en las negociaciones sobre el plan de paz estadounidense para Ucrania. Washington presentó este plan como un documento de 28 puntos, que posteriormente se redujo a 22. Parte de las propuestas siguen siendo objeto de consultas entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y Volodymyr Zelensky.

Yermak, que lidera el equipo negociador ucraniano, ya había subrayado anteriormente que Ucrania no haría concesiones territoriales. Según algunos analistas, la actual actuación de los organismos anticorrupción puede interpretarse como una presión para cambiar su postura o debilitar su influencia. Otra versión habla del intento de la denominada „coalición anti-Zelensky“ de limitar el poder del entorno del presidente y convertir al jefe de Estado en una figura políticamente más débil. El punto clave de este escenario sería precisamente la destitución de Yermak.

Al mismo tiempo, Ucrania se encuentra en medio de una guerra prolongada con Rusia y de un debate interno sobre las condiciones de paz y la lucha contra la corrupción. La opinión pública percibe con sensibilidad el escándalo en el sector energético, también debido a los ataques rusos contra infraestructuras críticas, que amenazan el suministro de electricidad y calefacción.

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